FICHA TÉCNICA
- Título: Brexit: The Uncivil War
- Año: 2019
- País: Reino Unido
- Director: Toby Haynes
- Guion: James Graham
- Música: Daniel Pemberton
- Reparto: Benedict Cumberbatch, Rory Kinnear, John Heffernan, Liz White, Kyle Soller, Lee Boardman, Oliver Maltman, Jay Simpson, Mary Antony, Michael Burhan
- Género: Drama. Política. Intriga. Basada en hechos reales.
- Producción: Channel 4 / House Productions
- Distribuidora: HBO
- Duración: 92 minutos
SINOPSIS
Film que desentraña la anatomía del histórico referéndum del Brexit, que culminó en la decisión del Reino Unido de abandonar la Unión Europea. Un retrato detrás de las cámaras sobre la campaña política y sobre las tácticas utilizadas para reconducir la opinión de todo un país.
CRÍTICA
El laberinto en el cine es sinónimo de trampa, angustia y miedo. Películas como ‘El resplandor‘ (Stanley Kubrick, 1980) o ‘El laberinto del fauno‘ (Guillermo del Toro, 2006) dan buena muestra de ello. En la política, sin embargo, éste obtiene un cariz mucho más mareante y fatigoso en el que se contempla de todo menos una salida a este endemoniado camino. Mucho más con un proceso como el Brexit, en el cual, este laberinto toma la forma en diversas ocasiones de una interminable pesadilla de la que la sociedad británica no puede escapar ni despertarse, al igual que Bill Murray en ‘Atrapado en el tiempo‘ (Harold Ramis, 1993).
En ‘Brexit: The Uncivil War‘, el director Toby Haynes nos ofrece un relato verosímil, necesario y sorprendente acerca de quiénes y de qué manera introdujeron al Reino Unido en el peor de los laberintos. Un tortuoso camino del que aún no han salido, y que se ha convertido en la mayor crisis política del país en los últimos años.
Toby Haynes, reconocido director británico por su trabajo en series como ‘Doctor Who‘, ‘Sherlock‘ o ‘Black Mirror‘ -en la que dirigió el capítulo USS Callister (2017)-, vuelve a dejar su propio estilo cinematográfico en esta detallada y sorprendente radiografía que desentraña todo lo relacionado acerca de cómo se fraguó uno de los fenómenos políticos más impactantes de los últimos años.
Para ello, acude a la hemeroteca para mostrarle al espectador de manera cronológica un breve repaso histórico de las difíciles y tirantes relaciones que han mantenido el Reino Unido y la Unión Europea desde el nacimiento de la comunidad para contextualizar y demostrarle que el fenómeno del Brexit y las reticencias hacia la Unión Europea por parte de los británicos vienen de lejos.
Siguiendo el mismo patrón dramático, intenso y fatídico que componen el alma de ‘Black Mirror’, Haynes reconstruye una fascinante historia respetando cuidadosamente cada detalle de la historia original en la que nos advierte del peligro real de experimentar con asuntos que se nos pueden ir de las manos. Engendrar y alimentar feroces monstruos para conseguir determinados fines. Lo cual puede ser útil a corto plazo, pero que una vez suelta, la bestia es indomable, y sus tentáculos se extienden por todo el barco llevándolo a la deriva, destruyendo y devorando todo aquello que se encuentra a su paso de una manera insaciable y sin importar las consecuencias.
Un mensaje que intensifica y logra mediante el uso de elementos comunes que caracterizan su trabajo como la fuerza e intensidad de las conversaciones entre los personajes, de las distintas y múltiples expresiones de cada uno de éstos, sus contradicciones, miedos o la complejidad mental que los envuelve en ciertos momentos, sirviéndose para ello de primeros planos que retrata a la perfección el estado anímico del personaje. A todo esto hay que añadir la imponente e histriónica música de Daniel Pemberton -quién ya trabajó junto con Haynes en USS Callister-, cuya melodía alcanza un grado de armonía y compenetración excelente con el relato y el resto de componentes de la película.
Sin lugar a dudas, el enigmático personaje que encarna el inigualable Benedict Cumberbatch contiene todos y cada uno de esos componentes que hemos enumerado anteriormente. Aun sin ni siquiera haber oído jamás acerca del maquiavélico estratega Dominic Cummings, antiguo asesor del secretario de Educación Michael Gove durante el Gobierno de David Cameron, la soberbia interpretación que realiza Cumberbatch del hombre que dirigió en las sombras todo el proceso para la salida fructífera del Reino Unido de la comunidad europea es digna de alabanza.
Rostro inexpresivo, impenetrable, frío, calculador, enigmático, lúcido, arrogante…Se nos agotarían los adjetivos para describir la naturaleza del personaje que interpreta Cumberbatch, cuyas características y aptitudes se asemejan notablemente a las del también estratega Steve Bannon, exasesor del presidente norteamericano Donald Trump durante su carrera a la Casa Blanca en 2016, y que ha simpatizado y apoyado a movimientos y partidos populistas en Europa, entre ellos el Brexit. Por otro lado, es conveniente resaltar la efectiva habilidad de su mirada, atreviéndose a traspasar la pantalla y dirigirse directamente al público en ciertas ocasiones
Este arquetipo de personaje, interesante y de una gran complejidad, no supone ninguna novedad en la filmografía de Cumberbatch. En la película ‘Descifrando enigma‘ (Morten Tyldum, 2014), su talentosa y magistral interpretación del estrafalario científico británico Alan Turning le valió su primera y única nominación al Óscar -que no ganó-, y tanto en éste como en el personaje de Cummings podemos encontrar rasgos y similitudes que comparten ambos personajes: Incomprensión por parte de la sociedad, ensimismamiento, falta de empatía, ambición, genialidad e inteligencia.
Estas dos películas, ‘Descifrando enigma’ y ‘Brexit’, han resultado un gran acierto no solo para dar rienda suelta a las incuestionables dotes actorales del actor londinense, sino también por explotar al máximo su conexión con Rory Kinnear, reputado actor londinense con una amplia y exitosa trayectoria en los escenarios, y que en los últimos años le hemos podido ver en series como ‘Black Mirror’ –The National Anthem, Otto Bathurst. 2011-, ‘Years and years‘ (Simon Cellan Jones y Lisa Mulcahy. 2019) o ‘Catalina la Grande‘ (Philip Martin, 2019). En las dos únicas ocasiones en las que Cumberbatch y Kinnear han coincidido juntos en la gran pantalla, se ha comprobado la buena compatibilidad y sintonía que demuestran estos dos actores londinenses a la hora de interpretar personajes muy distintos a la par que interesantes y que, a la hora de compartir escena, la química y atracción que denotan ambos es magnética en todo momento.
Teniendo en cuenta todos los acontecimientos que se fueron sucediendo en el Reino Unido desde el momento en el que se inicia la campaña hasta el día de la votación del referéndum de salida del Reino Unido de la Unión Europea, la película se convierte en la mejor fotografía que muestra la evolución en el pensamiento de la sociedad británica y su temperamento durante todo el proceso. Así como expone y explica claramente cómo aquellos responsables de dirigir la campaña del Brexit utilizaron todo tipo de métodos y prácticas de dudosa legalidad –manipulación, uso de datos personales, sesgo informativo– sin ningún escrúpulo con el único pretexto de cambiar el sentido del voto y ganar adeptos a la causa.
Un elemento llamativo de la cinta es la satirización y ridiculización que hace Haynes de la política británica. Retratados como personajes insignificantes, humillados y sobrepasados por una situación que se les ha ido de las manos. Una crítica abierta que va dirigida, sobre todo, al partido gobernante: el Conservador, al cual señala como el principal y gran perjudicado del referéndum que impulsó. Así como por la mala gestión en la campaña por la permanencia del Reino Unido en la comunidad europea, cuya situación les supera y estresa al mismo tiempo, generando tensiones y disputas internas en un partido que no sabe qué dirección tomar. Una situación de incapacidad e impotencia que Haynes transmite también de una forma inteligente y gráfica al espectador en una escena cotidiana de cierto personaje en la película, y que emplea como un sutil argumento para comunicarle al espectador: «Si no es capaz de controlar su propia vida, mucho menos va a ser capaz de dirigir y gestionar un asunto de tal envergadura como lo es el Brexit».
Aún es pronto para saber si el Brexit se convertirá a largo plazo en el mayor error cometido por Reino Unido en mucho tiempo. Por el momento, los problemas no han terminado para el país que rige Isabel II, cuyo futuro se prevé más oscuro y polarizado que en el telefilm producido por Channel 4. Sobre todo tras la vuelta de Cummings a la escena política para rematar el trabajo que empezó hace tres años y sacar por las bravas al Reino Unido de la Unión Europea.
Una vez más, la realidad supera la ficción.