FICHA TÉCNICA
- Título: Star Wars: El ascenso de Skywalker
- Año: 2019
- Género: Ciencia ficción, acción, aventura
- Director: J.J. Abrams
- Guion: J.J. Abrams, Chris Terrio
- Reparto: Daisy Ridley, John Boyega, Adam Driver, Oscar Isaac, Carrie Fisher, Mark Hammill, Kelly Marie Tran, Joonas Suotamo
- Música: John Williams
- Fotografía: Daniel Mindel
- Productora: Lucasfilm/ Walt Disney Pictures
SINOPSIS
Un año después de los eventos de «Los últimos Jedi», los restos de la Resistencia se enfrentarán una vez más a la Primera Orden, involucrando conflictos del pasado y del presente. Mientras tanto, el antiguo conflicto entre los Jedi y los Sith llegará a su clímax, lo que llevará a la saga de los Skywalker a un final definitivo. Final de la trilogía iniciada con «El despertar de la Fuerza».
CRÍTICA
No hay frase mejor que defina todo lo que significa la saga de ‘Las guerras de las galaxias‘ que la que lleva por título esta crítica. La película en sí es un regalo para todos aquellos amantes de esta saga de aventuras espaciales protagonizadas por Mark Hammill, Harrison Ford y Carrie Fisher en la primera trilogía dirigida y creada por George Lucas a finales de los 70´s con ‘Una Nueva Esperanza‘ (1977).
Ya sea por su ritmo vibrante y vertiginoso -que no decae en ningún momento-, como por la aparición de ciertos personajes y los mensajes que se van transmitiendo a lo largo de la película, ‘El ascenso de Skywalker‘ es una página que concluye de una forma dulce y simbólica una formidable historia que nos invita a soñar a todos y cada uno de nosotros. Una hermosa y épica canción de despedida de una saga que ha reclutado a millones de jedis en todo el mundo.
J.J. Abrams (‘Super ocho‘, 2011), director de la cinta y de el capítulo VII: ‘El despertar de la fuerza‘ (2015) -la película que inició la nueva trilogía-, conocía perfectamente esas emociones e ilusiones que generaba Star Wars, y así lo aclaró en una entrevista con ‘El País‘ semanas antes del estreno de ‘El ascenso de Skywalker’. «Lo que hace Star Wars tan poderosa es algo que está en la idea del bien contra el mal, la idea de una persona corriente que es clave para echar abajo algo que parece insuperable, la lucha contra la opresión y por la libertad, la amistad, las familias sobrevenidas que se forman inesperadamente, la comedia…El corazón de la historia».
Abrams supo desde el primer momento que cogió las riendas del nuevo proyecto que no iba a resultar tarea fácil darle continuidad a una saga sin desprestigiar la idea original con la que nació el proyecto. Ni tampoco de toda su legión de fans, los cuales, entre las dudas y la inquietud generadas por ‘El despertar de la fuerza’, pueden sentirse bastante satisfechos con el resultado de esta última cinta.
Primero por el plano emotivo y la nostalgia recurrente. Al igual que ocurriera en el episodio VII, dónde cada escena y detalle se podía vincular a ciertos elementos de ‘Una Nueva Esperanza’, -a veces de manera forzada como la réplica mejorada de la Estrella de la Muerte-, ‘El ascenso de Skywalker’ se convierte en el mejor vehículo de Abrams para transmitir todos y cada uno de esos recuerdos imborrables que han formado parte de muchas generaciones durante 42 años, creando un paisaje perfecto de añoranza, luz, aventuras y diversión que pervive en el espectador hasta el final de la película.
Segundo por el riesgo que asume. Teniendo en cuenta que el espectador sabe desde el principio que la saga de ‘La guerra de las galaxias’ terminará con esta película, y que probablemente lo haga de una manera favorable a La Resistencia venciendo de una manera épica a la temible Primera Orden, la película necesitaba un enfoque distinto sin alterar demasiado la parte troncal de la trama. Arriesgarse a desarrollar e incluir aspectos nuevos en la cinta con el fin de que no se convierta en un cutre plagio de ‘El retorno de el Jedi‘ (1983) con un espectáculo ilimitado de efectos especiales.
Esta innovación puede contener, no obstante, un cierto riesgo de caer en la trampa de que cualquier tiempo pasado fue mejor , y recurrir a apariciones y cameos forzados que no aportan nada a la trama más allá del mero hecho de resucitar a antiguos personajes de la historia que desfilan por el filme como si de viejas leyendas del rock se tratasen.
Por otro lado, hay que destacar la sabia elección del reparto. La química que muestran en todo momento Daisy Ridley (Rey) y Adam Driver (Kylo Ren) es magnífica y eléctrica en todo momento. Chewbacca -quien lo interpreta Joonas Suotamo, quien sustituye al mítico Peter Mayhew, fallecido el pasado mes de abril- sabe lo que mejor sabe hacer. El personaje de Poe Dameron (Oscar Isaac) es sin lugar a dudas un gran acierto que anima y revive con bastante éxito aquel piloto espacial, intrépido, experto en las naves y luchas espaciales y con cierto aire de sorna en su discurso que recuerda de una manera especial, y algo grotesca, con el carácter que poseía el carismático Han Solo (Harrison Ford). No obstante, el personaje de Isaac se queda a años luz del contrabandista galáctico que personificó Harrison Ford para la posteridad de la saga. Un análisis similar con este personaje lo encontramos en el Kylo Ren de Driver, cuyos vagos intentos de emular al Darth Vader de David Prowse -con la cavernosa e inconfundible voz de James Earl Jones– no terminan de cuajar, y es un craso error que comete en ciertas ocasiones la dirección.
Tal y como hemos comentado al principio, este último episodio de la nueva trilogía de Star Wars es una carta de despedida, con un gran componente emocional y melancólico, dedicada a todos aquellos que han seguido su historia desde el momento en el que la fuerza era tan solo un simple concepto de un desconocido y ambicioso director que logró escasos apoyos para poder hacerla realidad. No obstante, uno de los elementos más sorprendentes y emotivos con los que cuenta esta cinta, es la poderosa unión que ha generado la irreemplazable Carrie Fisher (princesa Leia Organa) -fallecida en diciembre de 2016-, en todo el universo de ‘Star Wars’
Una gran parte de la atención, y de la historia de Star Wars, se concentra en su figura y en todo lo que representa para el universo, y es por ese motivo que la película se convierta -inevitablemente- en un solemne acto de duelo, recuerdos y agradecimiento que une a públicos de todas las edades. Poco o nada importa si algún despistado no tiene constancia de la grandeza de Leia ni del vacío que dejó su muerte. Al fin y al cabo, su legado, al igual que el infinito universo de ‘La guerra de las galaxias’, será eternamente recordado.